Diagnóstico
Revisamos la documentación de ambos sistemas: qué API exponen, qué límites de tasa tienen, y qué datos exactos necesitan moverse de uno a otro.
Esto es lo que pasa entre que nos dices qué dos sistemas quieres conectar, y el momento en que la integración queda corriendo — y por qué el precio no depende de cuánto la uses.
No importa si es un CRM conocido, un ERP interno construido a la medida, una pasarela de pago local, o una base de datos propia. Si existe una forma programática de leer y escribir en ese sistema, se puede conectar.
Cuando el sistema soporta webhooks, reaccionamos al instante: un pago aprobado, un formulario enviado, un mensaje recibido.
Cuando no hay webhooks, revisamos el sistema en un intervalo definido — cada minuto, cada hora, cada noche, según lo que el caso necesite.
La mayoría de proyectos reales mezclan las dos formas: tiempo real para lo urgente, sincronización periódica para reconciliar el resto.
Detalles técnicos para quien los quiera revisar antes de decidir.
No hay un servidor corriendo todo el día esperando trabajo. La lógica se ejecuta en el momento exacto en que hay algo que procesar, y se apaga cuando termina.
Si el sistema destino no responde, el evento no se pierde: se reintenta automáticamente con espera creciente entre cada intento.
Cada evento se procesa una sola vez, incluso si el sistema de origen lo envía duplicado por error o por un reintento suyo.
Los picos de volumen se absorben en una cola en vez de saturar al sistema destino o perder eventos.
Cada ejecución queda registrada: qué entró, qué salió, y el detalle exacto si algo falló.
Las llaves de acceso a cada sistema se guardan cifradas, con el mínimo permiso necesario para hacer su trabajo — nunca acceso amplio de más.
Revisamos la documentación de ambos sistemas: qué API exponen, qué límites de tasa tienen, y qué datos exactos necesitan moverse de uno a otro.
Definimos cada regla y cada condición por escrito: qué pasa si un dato llega incompleto, qué pasa si un sistema no responde, qué pasa ante un duplicado.
Se construye el flujo, se prueba contra un ambiente de pruebas cuando el sistema destino lo permite, y se despliega a producción.
Observamos la ejecución real durante las primeras semanas, alertamos ante cualquier falla, y ajustamos si el volumen o las reglas cambian.
Normalmente no es viable conectar sin alguna interfaz programática. En casos puntuales se evalúa acceso directo a la base de datos, pero se cotiza distinto y con más riesgo — te lo decimos claro desde el diagnóstico.
La arquitectura absorbe el crecimiento sin que tengas que hacer nada de tu lado. Solo revisamos que el sistema destino (el que recibe los datos) aguante ese volumen — a veces el límite está ahí, no en la integración.
Se define una regla explícita desde el diseño: se descarta, se marca para revisión manual, o se corrige según lo que decidan juntos.
Depende de la complejidad real del flujo, no de un paquete fijo. El diagnóstico deja claro el alcance y el tiempo antes de cotizar.
Cuéntanos qué dos sistemas quieres conectar y qué necesitas que pase entre ellos.
Solicitar cotización →